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  Noticias Ambientales


 
La lluvia ácida causa grandes daños en la Ciudad de México

24/07/2006





En la ciudad de México durante 20% de los días de lluvia se presenta el fenómeno conocido como ’lluvia ácida’, es decir, que la precipitación pluvial contiene partículas de ácidos, como el sulfúrico principalmente, informó la Secretaría del Medio Ambiente del Distrito Federal.

La lluvia ácida se forma cuando en la atmósfera se concentran ciertas partículas contaminantes, producto principalmente de la quema de combustibles fósiles como el dióxido de azufre y de nitrógeno, que al combinarse con las gotas de lluvia forman ácidos.

Esta lluvia ácida, explicó Víctor Hugo Páramo, director general de Gestión Ambiental del Aire de la Secretaría de Medio Ambiente del Distrito Federal, afecta principalmente el entorno urbano y ecológico.

El Distrito Federal tiene un promedio de 146 días de lluvia anualmente, es decir que cada año durante 29 días, la ciudad recibe precipitaciones contaminadas.

El especialista señala que monumentos y edificios históricos de metal, mármol y cantera resultan afectados y su superficie comienza a deteriorarse al ser expuesta a los contaminantes. Estos materiales comienzan a presentar daños aceleradamente e incluso a partir de los 5 años de estar en contacto con la sustancia ya presentan afectaciones visibles.

Además, el fenómeno altera las condiciones de la tierra de cultivo y las de los lagos y las partículas de ácidos (precursoras de la lluvia ácida) llegan directo hasta los pulmones de la población, lo que puede generar algún daño a la salud a largo plazo.

La afectación a monumentos adquiere una particular importancia en una ciudad como el DF cuyo centro histórico es considerado patrimonio histórico y donde los monumentos abundan.

Tan sólo en el Paseo de la Reforma, una de las principales avenidas de la ciudad existen alrededor de 100 monumentos, muchos de los cuales presentan daños por la lluvia ácida.

Un ejemplo es la estatua de Cuauhtémoc ubicada en Reforma que fue restaurada en julio del 2004.

En su momento, el responsable de la restauración, el doctor en arquitectura Ricardo Prado, acotó que la estatua se encontraba dañada y oxidada por efecto de la lluvia ácida, por lo que se tomó la determinación de protegerla con una laca especial para evitar que se deteriore nuevamente, sin embargo indicó que pocos monumentos en la ciudad están protegidos. Además la estatua fue sometida a un meticuloso proceso de limpieza.

Al respecto, Víctor Hugo Páramo reconoció que con este porcentaje de días de lluvia ácida, los monumentos presentan daños visibles en un plazo de entre 5 y 15 años dependiendo de los materiales de que están conformados y la calidad de los mismos.

Lo más sensible a la lluvia

ácida es la cantera, el mármol y ciertos metales; las piedras, explicó se degradan mientras que los metales se corroen y se oxidan.

Otras afectaciones

La lluvia ácida también altera el entorno ecológico. De acuerdo con información del Instituto Nacional de Ecología (INE), la lluvia ácida empobrece la tierra y altera la acidez del agua de los lagos lo que daña a los organismos que los habitan.

En los bosques, la lluvia ácida no mata directamente a plantas y árboles, sino que los debilita y destruye la cubierta natural de sus hojas. Respecto a la salud de las personas, la lluvia ácida no tiene efectos directos (por ejemplo no lesiona la piel que entre en contacto con ésta).

El daño que produce a las personas -señaló Páramo- está más relacionado con las partículas precursoras, es decir las partículas sólidas que llegan al sistema respiratorio.

En ese sentido, el funcionario admitió que es necesario bajar aún más el número de eventos de lluvia ácida, pero para ello, es necesario reducir los niveles de azufre que contienen los combustibles que se utilizan en la ciudad, de lo contrario, no se podrá reducir este índice.




 
   
 
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